dimecres, d’abril 18, 2012

Para ver, cierra los ojos, de Jan Svankmajer


Pese a ser muy reivindicada en el mundillo cinematográfico y ser objeto de malas copias (Terry Gilliam, Tim Burton), la obra de Švankmajer no se ha enseñado lo suficiente.



Suerte que sus cortometrajes no envejecen, quizás porque ya nacieron un pocos viejos. Les sucede lo que a las esculturas de Louise Bourgeois o las pinturas de David Lynch: gusten o no, nunca dejan de desprender misterio. En sus piezas, divertidas, oníricas y muy decadentes, la vista es indisociable del tacto y siempre hay algo latente. Su temprana vinculación al surrealismo quizás tenga algo que ver.

En Para ver, cierra los ojos, a través de una larga entrevista y varios textos donde la política, la poesía y las pericias técnicas forman un todo, podemos saber qué pasa por la cabeza del genial animador checo. Edita Pepitas de Calabaza, a la que debemos joyas como El Mito de la Máquina de Lewis Mumford y escritos irreverentes.