dimarts, de juliol 24, 2012

Madre, hermano, amante, de Jarvis Cocker


Cuando Jarvis Cocker empezó en el mundo del pop, parecía que lo último que se tenía en cuenta al componer una canción era su letra. Muchos la usaban de relleno.



Es evidente que, en algún momento, él dio la vuelta a esta observación y la volvió a su favor porque “si nadie te escucha, puedes decir lo que quieras”.

Como líder de Pulp, Jarvis cantó sobre la gente que va a la discoteca, ve la tele, consume y se enamora y, por supuesto, mete la pata...  Y es que según cuenta en el prólogo de Madre, Hermano, Amante (Reservoir Books), que reúne las letras de setenta y ocho canciones publicadas en bilingüe y comentadas por el propio autor, “se trataba de encontrar significado a lo que se produce y se deshecha en masa”, sin renunciar por eso al humor y la sofisticación. Como guinda, una advertencia: “No leas las letras mientras escuchas el disco”.