dilluns, de novembre 05, 2012

Dos de Automática



Mientras Maxim Gorki iba creciendo (Infancia, Por el mundo, Mis universidades), la editorial Automática ha sacado varios títulos más y cierra su primer año con diez libros de estilos diversos. En su catálogo, y Gorki al margen, cualquier librera/o que se preste podría identificar alguna  joya. Por joya entendemos un escrito raruno que, pese a su calidad, ha pasado desapercibido y hace más gratificante este asunto de vender libros.  

Es el caso de Me llaman Capuchino del rescatado Daniil Jarms. Además de una frente generosa, este señor no tiene nada que envidiar a Mrozek. Tras su malogrado destino hay humor, ruido y pepinillos…  

Aunque más escandaloso es lo de Stefan Themerson, pues siendo polaco y polifacético nos era completamente desconocido. 

Su novela, La Isla de Hobson recuerda al Robertson Davies de quinto en discordia y al Chesterton que fue jueves, pero con un toque más moderno. Quizás porque cuando lo escribió ya existía el punk. Muy recomendable.